|
I
- ETIMOLOGÍA Y SINONIMIA
El solar originario de la raza es Castilla y León,
de aquí su nombre. No se la conocen sinónimos.
II - DEFINICIÓN
Y ENCUADRAMIENTO
Era la raza de las grandes áreas adehesadas del sur
de Castilla la Vieja, donde se asentó al abandonarlas
la Merina y no ocuparlas la Churra. En ellas producía
exquisitos corderos y, con un mínimo de ayuda, rendía
tal cantidad de leche que explica su posterior expansión
hacia las zonas agrícolas intensificadas en competencia
con otras etnias especializadas.
Pertenece al grupo o tronco Entrefino. Figura como raza de
fomento en el Catálogo oficial de razas de ganado de
España y su variedad negra es consignada de protección
especial.
III - MORFOTIPO
Caracteres generales
Tamaño medio. Con cierta predisposición para
superar los pesos medios de la especie, cuando es debidamente
atendida. Su lana es entrefina y el color blanco el dominante.
Se dedica a la producción de leche-carne o carne-lana.
Color
La antigua raza Castellana era de color negro, “con
una pintoresca manca en la nuca”, decían los
autores clásicos, y en el extremo de la cola, se podría
afirmar. Mantuvo este color hasta los años 40, cuando
se hizo patente la conveniencia de mejorar las cualidades
textiles de nuestras lanas entrefinas y, en el caso de la
Castellana, cambiar la coloración de sus vellones,
bien por selección apoyándose en las individualidades
blancas existentes en el seno de la raza o ya por cruzamiento,
sobre todo con la raza Manchega de acusada similitud. Así
fue conseguido el predominio del color blanco, si bien aún
es raro el rebaño monocolor.
Vellón
Se extiende por todo el tronco y cuello y deja libre la cabeza
y partes distales de las extremidades.
Formato y apariencia
Por aspecto general, los ovinos de raza Castellana expresan
fortaleza y robustez. El peso vivo para los adultos es de
70-80 kilos los machos y 50-55 las hembras.
IV - ORIGEN
E HISTORIA
La raza Castellana tiene su origen en el gran tronco entrefino
español (Ovis aries celtibericus).
En visión global de la ganadería castellana
clásica diríamos que estos ovinos no son otra
cosa que los representantes de la especia en el cumplimiento
de una constante histórica general a todo el ganado
de la región: el color negro o pardo oscuro. Cabe pensar
que el viejo y austero pueblo castellano buscaba en sus ganados
los mismos atributos cromáticos de su vestimenta, o
más bien que ésta era consecuencia de la monocromía
animal.
La raza Castellana ha venido ocupando, las tierras abandonadas
por la Merina (inadecuada en régimen estante para los
extremosos inviernos) y sustituyendo la Churra (de marcado
signo labriego adaptándose mal a la cría extensiva).
Además, la raza castellana se puede utilizar como productora
de carne o leche, según las circunstancias con resultados
óptimos y sin ninguna complicación.
La raza Castellana hasta tiempos muy recientes no dispuso
de la instrumentación clásica para la mejora.
En 1983 queda establecido el Registro Especial de Ganado Selecto.
V - IMPORTANCIA
Y ÁREA GEOGRÁFICA
La raza castellana representa aproximadamente el 10% de
los ovinos españoles. Abarca a 43 provincias; esto
es, casi todo el territorio nacional. Existen dos centros
importantes o preferentes de cría, que son las comarcas
agrarias de Arévalo y Madrigal de Ávila, junto
con la de Peñaranda de Salamanca. Es decir, las regiones
naturales de La Moraña y La Armuña, por un lado,
y del otro las comarcas sur de Valladolid y Campos-Pan de
Zamora.
Otra localización importante radica en La Rioja, si
bien menos hegemónica por la incidencia compartida
de las razas Aragonesa y Chamarita.
Para el área geográfica de la raza Castellana
cabe distinguir una zona principal al oeste de Castilla-León,
desde la que se extiende hacia el Este en competencia con
la Churra hasta que le corta el paso la Aragonesa, no sin
antes dejar huella de su confrontación en la raza Roya
Bilbilitana. La sede castellana ya satelizada por amplias
traspolaciones territoriales determinantes de la zona secundaria
o de expansión, preferentemente localizada en la franja
mediterránea que va desde Cataluña hasta Andalucía
oriental.
VI - EXPLOTACIÓN
Sistemas
En su mayor parte la raza Castellana está acogida
al modelo oveja/cereal, sólo una fracción aparece
adscrita a la dehesa y de ella un pequeño grupo sigue
en régimen trashumante quedando englobada en la variante
oveja/hierba.
Estructuras
La gran difusión geográfica y la dualidad de
explotación condicionan un amplio espectro estructural.
Los rebaños más frecuentes varían entre
300 y 500 ovejas en terrenos adehesados o explotados para
carne. Los rebaños lecheros cuentan entre 200 y 300
ovejas.
Acordes con las estructuras de la explotación están
las de la propiedad. Los rebaños hasta de 300 cabezas
son manejados por sus propietarios y también una buena
proporción de los grandes mediante convenios asociativos
entre dueños y pastores. Sólo una fracción
reducida está a cargo de personal asalariado.
Alimentación
Radica en la vegetación espontánea de dehesas,
montes, eriales y toda clase de subproductos agrícolas
cuyo más genuino representante son las rastrojeras
de cereales durante el verano. En invierno o en las fases
álgidas de la lactación son suplementadas con
raciones de aprisco compuestas por paja de leguminosas o de
cereales como volumen y granos como concentrados. Los henos
de alfalfa y veza-avena pueden reforzar estos hábitos
alimentarios; también los piensos industriales.
Reproducción
La monta en libertad está generalizada y regulada
para que los partos coincidan con los momentos comerciales
mejores o las mayores posibilidades nutritivas. En los rebaños
de las dehesas se suele obtener un parto complementario cada
dos años y en las explotaciones más intensificadas
dos partos al años, siempre que estén orientadas
a la producción de carne. Cuando son de aptitud lechera,
sólo hay un parto anual, coincidente, para el ganado
adulto, con los meses de septiembre-octubre y para el de primer
parto de febrero-marzo.
Instalaciones y manejo
Sin particularidades de vinculación racial. Cabe indicar
que es una de las ovejas que conserva el redileo estival como
práctica agrícola-ganadera, sobre todo en La
Moraña abulense y en La Armuña charra.
VII - APTITUDES
Y TIPOS DE PRODUCCIÓN
La raza Castellana pertenece al grupo de las de triple aptitud
carne-leche-lana o leche-carne-lana; seleccionándose
de acuerdo con su destino.
Carne
Goza de antigua fama en este terreno. Los tipos comerciales
que proporciona son los siguientes: cordero lechal, de 25-30
días, con peso vivo entre los 10-12 kg, de excelente
calidad y buen mercado local y regional; y cordero pascual,
propio de explotaciones adehesadas, que antes era pastenco
y ahora es finalizado en estabulación mediante alimentación
intensiva; pesa 30-35 kilos a los 3-4 meses de edad. En dichas
explotaciones es frecuente acelerar el ritmo reproductivo
y asociar la producción de un cordero pascual pastenco
y un lechal de la segunda paridera o tardío. En las
ganaderías intensificadas persiguen los dos partos
al año y llevan, tras el destete precoz, los corderos
a pesos variables según las perspectivas del mercado,
por lo que puede surgir un tercer tipo, el recental o ternasco.
Asimismo, la raza cede con destino a los cebaderos industriales
corderos de 12-14 kilos de peso vivo para su acabado como
pascuales.
Leche
Con carácter general se admiten niveles medios de
500 gramos diarios durante cinco a seis meses, con riqueza
grasa alrededor del 8 por 100. Se puede afirmar que tienen
producciones medias de al menos 120 litros en 150 días
de lactación. Hay un hecho evidente, y es que si la
raza Castellana viviendo contigua o compartiendo el mismo
solar que la Churra no diera al menos cantidades parecidas
de leche, sus criadores la habrían abandonado, pues
la superioridad del cordero lechal no compensaría las
diferencias lecheras.
Como en las otras zonas de ordeño, la leche tiene
destino principal para la quesería donde elaboran el
tipo manchego.
Actualmente contribuye en la elaboración del queso
con D.O. Queso Zamorano, junto con la leche de la raza churra.
VIII - CUALIDADES
DE CRÍA
Se trata de animales muy rústicos, vivos y andariegos,
capaces de largos desplazamientos en busca del sustento diario
sin mostrar fatiga ni mermas fisiológicas.
Esfera reproductiva
Las ovejas tienen ciclo ovárico continuo que permite
calendarios de partos a voluntad. Muestran cierta precocidad
sexual que es aprovechada parcialmente para obtener el primer
parto hacia los 14-16 meses de edad. La prolificidad (número
de crías) es difícil de tabular dada la variabilidad
de explotación y de la cronología de la paridera,
pero son estimados porcentajes de 120-130 de partos gemelares
para las ovejas de cría extensiva, que llega a 170
en la intensificada. Esto se traduce en 1,8 corderos por oveja
y año.
|